El regreso del gobernador de Sinaloa provoca un cierre de filas en la 4T, con una sola ausencia, la del expresidente Andrés Manuel López Obrador
La rebelión de Rubén Rocha Moya duró 33 horas y dejó como saldo un nuevo cierre de filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum que, sin embargo, aún deberá sortear la crisis política abierta por las acusaciones de Estados Unidos en contra del gobernador con licencia. En el día y medio en el que el sinaloense volvió al despacho, se multiplicaron los pronunciamientos de lealtad institucional con Sheinbaum: diputados, senadores, gobernadores; las dirigencias de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, presidentes municipales y los principales voceros del oficialismo. El respaldo a Sheinbaum ha sido unánime, con una voz aún ausente, la del expresidente Andrés Manuel López Obrador.