Washington aplica a las exportaciones mexicanas un arancel medio ponderado de 4.18% y las chinas uno de 30.93%; a la llegada de Trump, la diferencia era de menos de 12 puntos porcentuales.
China paga aranceles más caros que México para exportar productos a Estados Unidos, colocándose ambos proveedores en los extremos, con la tarifa mayor y menor respectivamente, según datos del Departamento de Comercio estadounidense.
Por su perfil arancelario, México se mantiene hasta ahora como una plataforma competitiva y como el principal socio comercial en el mercado estadounidense.