PEKÍN — Al finalizar la visita de Estado del presidente Trump a China el viernes, con el Air Force One despegando entre la bruma del aeropuerto de Pekín, ambas partes celebraron un reinicio en las relaciones, aunque cada una tiene una idea muy distinta de lo que esto significa.
Para Trump, se trata de abrir el mercado chino a las empresas estadounidenses y al comercio recíproco, reactivando una política comercial estadounidense que abandonó durante su primer mandato, cuando adoptó una postura más agresiva hacia Pekín.